Tras preguntar a varias personas por la palabra LOVE (y tras su
respuesta: ¿eins?) decidimos ir a la Grand Central Terminal muy conocida por algunos debido a Gossip Girl, la película En busca de la felicidad…
Y tras montarnos en una limusina (soñar es bonito) y ver el
Chrysler Building nos fuimos a cenar. ¿Adivináis dónde? Es un sitio inesperado y exclusivo que solo se puede encontrar en
Nueva York… ¡el burger!
Y tras reponer fuerzas,
Times Square nos estaba esperando con sus cegadoras
luces de neón. 


¡¡¡Riiiiiiiimm!!! 8:30 de la mañana y un nuevo día en
Manhattan nos esperaba.
Cogimos nuestras mochilas y nos fuimos en busca de la tan conocida palabra
LOVE y sííííí, por fin lo encontramos. Tras hacernos unas cuantas fotitos súper felices de la vida, cogimos el
metro neoyorquino (que ganitas teníamos). En él conocimos a una mujer majísima de Chicago que nos contó su vida en las siete paradas que duró nuestro trayecto. Al llegar a
Battery Park nos tomamos el desayuno de los campeones y nos montamos en un ferry que nos llevaba gratis a
Staten Island y el cual pasa cerquita de la
estatua de la libertad. Nos bajamos en esta isla para echar una ojeada, ver las estupendas vistas de Manhattan y ver por fuera ^^ un estadio de béisbol. Cuando llegamos de nuevo a
Battery Park disfrutamos de unos cuantos shows improvisados que te dejaban con la boca abierta. Tras tener en nuestro poder los tickets para poder estar con
Lady Liberty disfrutamos del fantástico tiempo que nos estaba haciendo en su isla vacacional y nos hartamos a hacernos fotos con ella. ¡Qué mujer tan diplomática!



Por la tarde nos esperaba toda la zona de
$$$ Wall Street $$$. Fuimos a visitar el
World Trade Center donde antes estaban las torres gemelas, y pasamos por el
banco de NY, la
Trinity Church, la tienda
Tiffanys…
Tras ver de lejos el
puente de Brooklyn nos dirigimos hacia allí, y es que no queríamos dejar pasar la oportunidad de cruzarlo andando aunque mida nada más ni nada menos que 1825 metros. Cuando llegamos a
Brooklyn el sol nos había dejado y pudimos disfrutar de unas estupendas vistas de los edificios de
Manhattan iluminados. Volvimos al hotel arrastrándonos pero con fuerzas todavía de comernos una pizza enorme. (Sí, sí sé lo que estáis pensando, todo la comida muy saludable).
Neeeew York, nos despertamos con la canción de
Leona Lewis en la radio y salimos del hotel tarareándola a más no poder. Y es que esta cancioncita no paraba de sonar en la radio de tiendas, hoteles, taxis…
Dirigimos nuestros pasos hasta llegar a la
5º avenida, donde disfrutamos (mientras se nos caía la baba) de las tantísimas tiendas de lujo que encontrábamos a nuestro paso. De repente y en medio de tanto edificio alto, apareció la catedral de
St. Patrick patrón de Irlanda, que llegó también a
NY a predicar.
Fuimos de nuevo al
Rockefeller Center (ya estaba chupado encontrarlo) y después de desearlo tanto llegó el momento... ¡Entramos en la
Public Library! La prime

ra vez que vi las imágenes de esta biblioteca en la película: El día de mañana, me quedé con la boca abierta y es que es magnífica. Si viviese en
NY me iría súper contenta a estudiar allí aunque dudo mucho que hiciese algo porque me quedaría admirando sus estanterías, su techo, las ventanas…todo. Después de salir de la biblioteca (me quería quedar allí).
Al estar al “ladito” subimos al
Empire State para contemplar las fabulosas vistas de la ciudad.¡¡¡INCREIBLE!!! Y eso que yo soy de las que dice que donde esté la naturaleza que se quite tanto armatoste de edificios, pero
NY es diferente. Puedes estar allí y no agobiarte a pesar de la gente que hay. Y por si fuera poco te encuentras a la mayoría de la gente hablando español. Vamos, que te sientes como en casa.
Por la tarde y para rematar el día, estuvimos comprando regalitos por
China Town y
Little Italy.

¿Con ganas de universidad? Síí, siendo ya domingo fuimos a
Columbia University, la universidad más prestigiosa de
NY y una de las mejores de
EEUU. Paseamos por el campus a pesar de la pequeña llovizna que nos cayó encima. Entramos en algunos de sus edificios y lo intentamos en otros donde en cambio se debía tener pase… pero no coló. Aún así, nos sentimos universitarias estadounidenses por un día.
Tras terminar nuestro recorrido estudiantil, nos acercamos a contemplar la iglesia de
St. John the Divine, y tardamos en salir más de lo que pensábamos ya que había dentro un concierto de coro impresionante que nos hizo enmudecer.

Comimos deprisita y fuimos de nuevo a la catedral de
St. Patrick para verla por dentro, además llegamos justo cuando tocaba misa en español. Cuando salimos nos dirigimos hacia el edificio de la
ONU y hablamos un ratito (a través de un cristal) con unos guardias de seguridad muy simpáticos. Tras terminar nuestra charla y por consejo explícito de una amiga, nos pusimos en marcha hacia los grandes almacenes
Macy’s. El paseo de esa tarde fue impresionante porque había niebla y no se veían donde terminaban los edificios más altos de la ciudad.
Llegó el lunes. ¡Qué rápido se pasa el tiempo cuando estás disfrutando! Dejamos todo preparado para ir al aeropuerto horas más tarde y nos encaminamos hacia… ¿sabéis dónde?
Central Park. La idea era alquilar unas bicis, pero el parque era muy grande y el tiempo para perderse insuficiente así que fuimos a los lugares estratégicos: las piedras desde donde se ve la ciudad (
Sucedió en Manhattan); el puente de
Encantada, corrimos un poco para sentirnos como Phoebe la de Friends, vimos el monumento de
Alicia en el País de las maravillas, estuvimos en el castillo de
Rapunzel, vimos a mi
Romeo y a esa tal
Julieta, y el lugar dedicado a
John Lenon y su canción
Imagine. También estuvimos en las puertas del hotel donde le asesinaron.

Rodeamos parte del
Central Park para ver la
Grand Army Plaza con su famoso hotel, y el conocido
Metropolitan Museum of Art.
De vuelta en el avión no dormimos nada, estuvimos toda la noche despiertas viendo la tele (cada asiento tenía una) y comentando las anécdotas del viaje. Y es que no era para menos…
La experiencia, sin duda alguna, ha sido una de las mejores que he tenido en mi vida. Poder estar en
Nueva York disfrutando de la cuidad, de mi compañera de viaje :D, de la gente que se ha cruzado en nuestro camino, de toda la cultura e historia que tienen sus calles, edificios, monumentos y sobre todo de la compañía de
Peeta,
Katniss y
Gale… ha resultado realmente fascinante.

Ha sido un viaje enriquecedor, ya que también me ha servido para dejar volar la imaginación y sacar nuevas ideas para futuras historias.
Gracias a la editorial RBA Molino por el interés que habéis puesto y por esta magnífica oportunidad. Con ello habéis demostrado que un libro puede formar parte de la vida de cada persona, siendo esto mismo lo que Los juegos del hambre ha representado para mí.
Ana
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